La ciudadanía por nacimiento vuelve a ocupar el centro del debate tras una decisión histórica de la Corte Suprema. El fallo despeja dudas que preocupaban a millones de inmigrantes y también ayuda a comprender quiénes adquieren este derecho y qué otras formas existen de obtener la ciudadanía estadounidense.
La ciudadanía por nacimiento en Estados Unidos recibió un fuerte respaldo del máximo tribunal, que rechazó los intentos de restringir este derecho mediante una orden ejecutiva. La resolución representa uno de los reveses más importantes para la política migratoria impulsada por la administración de Donald Trump y devuelve tranquilidad a numerosas familias inmigrantes.
Como habíamos adelantado la semana pasada en este blog al analizar el fallo de la Corte Suprema sobre el TPS, el máximo tribunal continúa definiendo algunos de los asuntos migratorios más relevantes del país.
En esta oportunidad, la decisión se concentra en un principio que durante más de un siglo ha formado parte del sistema constitucional estadounidense: la ciudadanía por nacimiento.
¿Por qué la Corte Suprema protegió la ciudadanía por nacimiento en Estados Unidos?
La Corte Suprema concluyó que la Constitución es clara al establecer quiénes adquieren la ciudadanía por nacimiento en Estados Unidos. Según la interpretación mayoritaria, el texto constitucional no deja espacio para limitar este derecho mediante una orden ejecutiva del Poder Ejecutivo, ya que cualquier modificación requeriría un cambio constitucional mucho más complejo.
La decisión invalida los efectos de la orden ejecutiva firmada por Donald Trump a comienzos de 2025, que buscaba restringir el reconocimiento automático de la ciudadanía para determinados hijos de inmigrantes nacidos en territorio estadounidense.
Con este fallo, el tribunal reafirma que la Constitución prevalece sobre cualquier medida administrativa que pretenda modificar ese principio.
La Enmienda 14 de la Constitución establece que toda persona nacida en Estados Unidos y sujeta a su jurisdicción es ciudadana estadounidense. Precisamente sobre esa interpretación textual descansó la decisión adoptada por la mayoría de los magistrados.
El fallo también deja en evidencia la dificultad de modificar este derecho por la vía política. Para eliminar la ciudadanía por nacimiento en Estados Unidos sería necesario impulsar una reforma constitucional que requiere mayorías calificadas en el Congreso y un amplio consenso político, un escenario que actualmente parece poco probable debido a la división existente entre los partidos.
Para que se entienda, la Corte Suprema dijo que la Constitución ya explica quién es ciudadano al nacer. Por eso, un presidente no puede cambiar esa regla únicamente firmando una orden ejecutiva. Si algún gobierno quisiera eliminar este derecho, tendría que modificar la propia Constitución, un proceso mucho más difícil.
¿Qué significa este fallo para los hijos de inmigrantes nacidos en Estados Unidos?
La principal consecuencia es que los hijos nacidos en territorio estadounidense continúan obteniendo la ciudadanía por nacimiento en Estados Unidos sin importar el estatus migratorio de sus padres, salvo las excepciones que la propia Constitución contempla.
Durante los últimos meses muchas familias manifestaban preocupación ante la posibilidad de que la medida pudiera aplicarse incluso a personas nacidas años atrás.
Sin embargo, además de la dificultad constitucional para cambiar esta regla, expertos ya consideraban muy improbable que una decisión semejante tuviera efectos retroactivos.
Con la resolución de la Corte Suprema, esa incertidumbre disminuye considerablemente. Miles de padres inmigrantes que esperaban una definición judicial ahora cuentan con un panorama mucho más claro sobre la situación jurídica de sus hijos nacidos en el país.
La decisión también envía un mensaje sobre los límites que existen para las facultades del Poder Ejecutivo en materia migratoria. Aunque el gobierno puede adoptar numerosas medidas administrativas, existen derechos constitucionales que solamente pueden modificarse mediante los procedimientos previstos por la propia Constitución.
Explicado de otra forma, si un bebé nace en Estados Unidos y sus padres son inmigrantes, el fallo confirma que ese niño sigue siendo ciudadano estadounidense, aunque sus padres no tengan residencia permanente o se encuentren en otro estatus migratorio.

¿Quiénes sí y quiénes no obtienen la ciudadanía por nacimiento?
Aunque la regla general protege ampliamente la ciudadanía por nacimiento en Estados Unidos, la Constitución contempla algunas excepciones muy específicas.
Entre ellas se encuentran los hijos de diplomáticos extranjeros acreditados oficialmente en el país y determinadas situaciones relacionadas con fuerzas militares extranjeras en circunstancias excepcionales.
Fuera de esos casos limitados, la regla constitucional continúa aplicándose para quienes nacen en territorio estadounidense.
La decisión judicial también sirve para despejar una confusión frecuente dentro de la comunidad inmigrante. Muchas personas creen que la ciudadanía solamente puede obtenerse por haber nacido en Estados Unidos, cuando en realidad existen otros mecanismos previstos por la legislación estadounidense.
Precisamente por esa razón resulta importante distinguir entre la ciudadanía por nacimiento, la ciudadanía derivada, la ciudadanía por acción de ley y la naturalización. Cada una responde a requisitos distintos y depende de la situación particular de cada familia.
De manera más simple, casi todas las personas que nacen en Estados Unidos son ciudadanas desde el primer día de vida. Solamente existen algunas excepciones muy específicas establecidas por la Constitución y que afectan a un número reducido de casos.
¿Qué otras formas existen para obtener la ciudadanía estadounidense además del nacimiento?
Además de la ciudadanía por nacimiento en Estados Unidos, la legislación contempla la llamada ciudadanía derivada para hijos de ciudadanos estadounidenses que nacen fuera del país.
En estos casos, el hijo puede adquirir la ciudadanía desde el nacimiento siempre que el padre o la madre ciudadano cumpla determinados requisitos de presencia física previa en Estados Unidos. En lugar de tramitar una residencia permanente, el procedimiento consiste en registrar el nacimiento ante el consulado estadounidense correspondiente.
Una vez comprobados los requisitos legales, el consulado puede emitir la documentación necesaria para acreditar que el menor adquirió la ciudadanía estadounidense desde el nacimiento, aunque haya nacido en otro país.
Este procedimiento resulta especialmente importante para familias que viven temporalmente en el extranjero y cuyos hijos nacen fuera del territorio estadounidense.
Sin embargo, los requisitos deben analizarse cuidadosamente porque dependen del historial de residencia del padre o madre ciudadano.
Esto es así: un hijo no necesariamente tiene que nacer en Estados Unidos para ser ciudadano. Si alguno de sus padres ya era ciudadano estadounidense y cumple los requisitos establecidos por la ley, es posible que ese niño también haya adquirido la ciudadanía desde el momento de su nacimiento.

¿Cómo funciona la ciudadanía por acción de ley para hijos de ciudadanos estadounidenses?
Otra figura distinta es la ciudadanía por acción de ley. En estos casos, determinados hijos menores de edad que obtienen la residencia permanente mientras uno de sus padres ya es ciudadano estadounidense pueden convertirse automáticamente en ciudadanos al cumplirse los requisitos previstos por la legislación.
También puede ocurrir cuando un padre residente permanente obtiene posteriormente la ciudadanía estadounidense mientras sus hijos aún son menores de 18 años y ya cuentan con residencia legal permanente.
Bajo determinadas condiciones, esos hijos adquieren automáticamente la ciudadanía sin necesidad de atravesar un proceso tradicional de naturalización.
Aunque el beneficio puede producirse de manera automática por disposición legal, obtener el certificado de ciudadanía requiere realizar trámites ante las autoridades migratorias. Especialistas recomiendan que estos procedimientos sean revisados por abogados de inmigración especialistas y abogados de inmigración honestos, ya que los errores documentales pueden generar demoras o negativas innecesarias.
Finalmente, para quienes no califican bajo ninguna de estas modalidades continúa existiendo la vía tradicional de la naturalización. Antes de iniciar ese proceso conviene revisar cuidadosamente el historial migratorio y penal, especialmente si existen antecedentes que puedan afectar la solicitud.
En esos casos resulta recomendable consultar previamente con abogados de inmigración expertos que evalúen la situación particular antes de presentar la solicitud.
Para que se entienda, algunas personas se convierten en ciudadanos sin haber nacido en Estados Unidos y sin hacer el proceso normal de naturalización. Todo depende de la edad de los hijos, del momento en que los padres obtuvieron la ciudadanía y de que se cumplan los requisitos establecidos por la ley.
Por eso, antes de iniciar cualquier trámite, es recomendable recibir orientación profesional para identificar cuál es la vía correcta en cada caso. Siempre es aconsejable consultar a un abogado de inmigraición honesto y competente.
La decisión de la Corte Suprema no solo representa la mayor derrota migratoria sufrida por Donald Trump en los tribunales, sino que también reafirma uno de los principios constitucionales más importantes del sistema migratorio estadounidense.
Al confirmar que la ciudadanía por nacimiento en Estados Unidos permanece protegida, el fallo brinda mayor certeza a millones de familias inmigrantes y aclara que cualquier intento de modificar este derecho requerirá una reforma constitucional, un escenario que hoy aparece políticamente muy distante.
Al mismo tiempo, la resolución sirve para recordar que existen otras vías legales para adquirir la ciudadanía estadounidense, por lo que conocer cada alternativa y buscar asesoría de abogados de inmigración especialistas puede marcar una diferencia importante para muchas familias.
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