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Erika Jurado-Graham

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La ley de castigos separa familias, con castigo de 3 y 10 años

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Por Maurilio Soto

Primera de tres partes.

La ley de castigos ha separado a cientos de miles de familias integradas por un ciudadano estadounidense y su cónyuge migrante. Son familias rotas, cuyos padres viven entre la frustración y el coraje, sobre todo la madre o el padre que es ciudadano americano y a quien su propio país no le da el derecho de estar junto a los que quiere. 

“Cuando uno se enamora, se enamora y otra cosa no importa”, afirma Meybel, madre de dos pequeñas a quienes la ley de castigos les arrebató a su padre desde hace cinco años.

“Sí me da tristeza porque yo tengo un trabajo y gano bien, yo no dependo del Gobierno y me da tristeza que aún así, que uno está educado, tiene un buen trabajo y paga sus impuestos, no tenemos derechos de vivir con quien queremos”, comparte José, padre también de dos niñas que viven sin su madre mexicana.

José, incluso, ve como una opción viable irse a trabajar a México con tal de reunir nuevamente a su familia. Ambos padres tienen otro punto en común: fueron asesorados por abogados inexpertos o incompetentes.

Estas son las historias de Meybel y José, de Mario y María, sus parejas, de las cuatro pequeñas que piden en deseos de cumpleaños o a Santa Claus como regalo de Navidad, las dejen estar con sus dos padres en Estados Unidos.

¿Y el águila era americana?

“Mi esposa entró en el consulado, se tardó un buen rato y yo no sabía qué estaba pasando, pero ya cuando salió me dijo que no le dieron la visa”, dice José Ramírez, quien así recuerda aquel fatídico 11 de septiembre de 2017 para su familia.

“Me dijo mi esposa que la estaban presionando mucho para decir qué documento usó para cruzar la línea. Y ella les estuvo diciendo que no recordaba, que pasó todo muy rápido y que había sido hace muchos años”, explica el ingeniero civil, ciudadano americano, pero con padres mexicanos. 

“Le estaban diciendo que si el sello en el documento era un águila, y ella dijo, sí, sí era un águila. Y le preguntaron, ‘¿y era americana’? Y ella dijo ‘no sé’. Pues el pasaporte mexicano y el americano, los dos tienen águilas en el sello. Y dijo ‘no, no sé, no recuerdo’”, relata José, quien es esposo de María, una michoacana que llegó a EU en 2011, siendo aún menor de edad, y con quien se casó en 2015.

“Mi esposa me dijo que el oficial del consulado le dijo que ella respondió sí a la pregunta de si había usado un pasaporte americano para cruzar. Ella respondió que sí, y por esa razón está castigada por el resto de su vida, hasta que cambie la ley, porque se hizo pasar por un ciudadano americano”, lamenta José, quien tuvo dos hijas con María.

La ley de castigos gana e impone sanciones que rompen familias

María y José se conocieron en 2012, meses después de que María estuviera en la línea fronteriza ayudada por coyotes, quienes le entregaron el documento con el que logró pasar hacia Estados Unidos.

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A María, coyotes la ayudaron a cruzar por San Ysidro, California.

Tras casarse, José y María contactaron con una abogada para que les ayudara a que ella obtuviera la visa.

“La abogada le preguntó a mi esposa que si la agarraron cuando cruzó a los Estados Unidos y le dijo que no. Después le preguntó por dónde cruzó y ella le respondió que por San Ysidro, en California, dijo que por la línea. ‘¿Y qué documentos usaste?’ Pues no sé, estaba con unos coyotes detrás de mí en la línea y me estaban nomás viendo, enseñó el documento y dijo que la dejaron pasar y de ahí la llevaron con su hermana”, cuenta José en entrevista con juradograham.com.

Antes de que María tuviera su cita en el consulado estadounidense de Ciudad Juárez, Chihuahua, la abogada les dijo que el trámite sería sencillo para ella, pues “‘eras menor de edad y no te agarraron, esto va a ser fácil’”, recuerda José que dijo la abogada.

“Y le recomendó: ‘di toda la verdad, vas a estar bien, no te va a pasar nada’”, recuerda José desde California, donde vive con sus pequeñas de 9 y 7 años de edad.

Pero la estrategia de la abogada falló y este 2022 se cumplirán cinco años de que María no puede regresar a Estados Unidos para estar con sus dos hijas y con su esposo.

Otras dos niñas se quedan sin uno de sus padres, le aplicaron la ley de los diez años

En abril de este 2022 también se cumplirán cinco años de que Meybel y Mario fueran separados como familia y de que las leyes migratorias estadounidenses no le hayan permitido a él seguir viviendo con sus dos hijas, hoy de 8 y 6 años de edad.

Mario, originario de Guatemala, había entrado a Estados Unidos en 2008, pero fue deportado. A finales de 2010 regresó a la Unión Americana y en 2012 conoció a Meybel, unos 10 meses después, en mayo de 2013, se casaron.

Como en el caso de José y María, a Meybel y Mario los contactaron con otro abogado que erró en su estrategia. 

“Conocimos a un abogado que nos dio información incorrecta. Nos dijo que por mí era elegible. Y en ese momento hicimos todos los procedimientos, le enseñamos los problemas de deportación (de Mario) y todo. Tuvimos una cita en inmigración cuando el I-130 fue aprobado, hicimos todos los pasos”, expone Meybel también en entrevista con juradograham.com. 

El Formulario I-130, Petición de Familiar Extranjero, sirve para que un ciudadano estadounidense pueda solicitar la residencia permanente legal de su cónyuge, de un hijo soltero menor de 21 años, o de sus padres (si el solicitante tiene al menos 21 años de edad o más).

“…Pero le dieron 10 años fuera del país”, gracias a la ley de castigos

Sin embargo, en este caso Mario, cónyuge de Meybel, no era elegible debido a su permanencia ilegal en Estados Unidos de más de 385 días continuos, y por la que ya se había hecho acreedor a la sanción de 10 años sin poder volver al país (en caso de realizar un trámite migratorio en un consulado de EU) establecida en la ley de castigos norteamericana de 1996.

No obstante lo anterior, el abogado le aseguró erróneamente a Meybel que podía solicitar que su cónyuge obtuviera la residencia permanente legal. 

“Me dijo que cuando él tuviera ya la cita en Guatemala, que ahí era donde tenía que hacer lo de los perdones y ya después arreglaba. Pero le dieron 10 años fuera del país. Y eso fue en abril de 2017. Y ya este marzo cumpliremos 5 años que hemos estado separados, y él de mis hijas”, expone Meybel, quien nació en El Salvador, pero hoy, a sus 35 años, es ciudadana estadounidense.

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Al regresar a Estados Unidos luego de que a María le negaran la visa, José consultó con otros abogados, pero ya no había nada qué hacer, la ley de castigos los había separado permanentemente.

Le ocultan los riesgos de la ley de castigos

Ya sea por ignorancia o incompetencia, pero a Meybel y Mario su abogado nunca les mencionó el riesgo que él tenía de no poder volver a EU debido a la ley de castigos. 

“El abogado mandó todos los papeles para el I-130, eso fue aprobado y luego el abogado dijo que lo que seguía era mandar la aplicación para la visa y la cita. ‘Ya que tenga la cita, le van a decir los perdones que necesita’. Entonces él me estaba diciendo lo que teníamos que hacer, pero los perdones son después de 10 años, él no era elegible”, lamenta Meybel desde Rhode Island, donde conoció a Mario.

“Hay muchos castigos que no te dicen”

Al regresar a Estados Unidos luego de que a María le negaran la visa, José consultó con otros abogados, pero tras invertir 6 mil dólares viendo si alguno de ellos le daba una solución para que su familia pudiera estar reunida nuevamente, al final aceptó la realidad.

“Entonces yo pensaba que había un tipo de proceso que seguir, porque sé que hay perdones para polleros, o para gente que anda tomando y manejando y dije, pues era menor de edad, y si un juez ve todos los cargos… pero me dijeron que ella, al decir que sí usó el pasaporte americano, eso es suficiente evidencia para no darle la visa. Fui a ver más abogados, pero me dijeron que no había nada que hacer”, dice José resignado.

“Hay una forma, la I-601A, que aquí le dicen el perdón, y mientras tengas una cruzada ilegalmente, sin inspección, hay un perdón que está disponible nomás para eso, nos dijo la abogada. ‘Porque tu esposa cruzó una vez y de ahí no se ha regresado y no ha intentado cruzar, ella califica para ese perdón’, pero lo que me di cuenta después es que ese documento te lo venden como si teniéndolo quedaras protegido de las demás cosas, pero hay muchos más castigos que no te dicen”, señala.

Los familiares inmediatos de ciudadanos estadounidenses o de residentes permanentes legales (cónyuges, hijos y padres de ciudadanos estadounidenses) pueden usar el formulario I-601A para solicitar una exención provisional por presencia ilegal bajo las Sección 212(a)(9)(B) de la Ley de Inmigración y Nacionalidad antes de salir de EU para presentarse a un consulado o embajada estadounidense en el extranjero para su entrevista de visa de inmigrante, explica el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) en su web.

“Es como cuando mi esposa dijo que la estaban presionando para que dijera cómo cruzó o ahí te encuentran otras cosas. Incluso, el mismo Gobierno sabe algo de ti, pero no te van a decir hasta que te salgas. Entonces dicen: ‘ya estás en otro país, sabes qué por esta razón no te la vamos a dar y muchas gracias’, ya estás en tu país sin necesidad de deportar”, explica José, quien participa en American Families United, organización gracias a la cual conocimos a nuestros entrevistados.

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Ni Mario ni María pudieron volver a Estados Unidos. Mario se quedó en Guatemala y María en México. Ambos separados de sus familias.

“Desde el 4 de marzo de 2013, ciertos solicitantes de visa de inmigrante que son familiares inmediatos (cónyuges, hijos y padres de ciudadanos estadounidenses) pueden solicitar exenciones provisionales por presencia ilegal antes de salir de EE.UU. para su entrevista consular. El 29 de agosto de 2016, se expandió el proceso de exención provisional por presencia ilegal a todas las personas elegibles a una visa de inmigrante y una exención de inadmisibilidad por presencia ilegal en Estados Unidos”, detalla el USCIS en su portal.

“Y pues uno va confiado, de que ya pagaste todo, de que ya está todo aprobado y nomás vas para ver que esto es de verdad”, comenta José, pero da un ejemplo de cómo las cosas se pueden complicar hasta por algo insignificante.

“Cuando empiezas a trabajar aquí, no importa que no tengas documentos, cada empleado debe de tener una aplicación de empleo firmada. Hay como cuatro opciones: una es si eres ciudadano americano, residente, ilegal, pero con permiso de trabajo y muchas veces alguien pone ciudadano y firma”, algo que puede ser perjudicial para el migrante que lo hace, pero José continúa:

“Y muchas veces la gente no sabe y pone que sí. Y los oficiales (del consulado) les preguntan, ‘trabajaste aquí’: Sí, ‘pero tú no eres ciudadano americano, sabes qué, ya no calificas’. A veces uno firma, pero uno no sabe. Y los oficiales de inmigración de Estados Unidos que están en el extranjero tienen mucho poder. Si ellos quieren no te la dan y es todo. No puedes hacer nada”, se lamenta José de nuevo.

“Los extranjeros que no son elegibles a ajustar su estatus en EE.UU. deben viajar al extranjero y obtener una visa de inmigrante. Las personas que hayan acumulado más de 180 días de presencia ilegal mientras están en Estados Unidos deben obtener una exención de inadmisibilidad para detener la aplicación de los criterios de tiempo de presencia ilegal establecidos en la sección 212(a)(9)(B) de la Ley de Inmigración y Nacionalidad antes de que puedan regresar”, expone el USCIS en su sitio de internet y añade:

“Usualmente, estos extranjeros no pueden solicitar una exención hasta después de que se hayan presentado a su entrevista de visa en el extranjero y el oficial consular del Departamento de Estado (DOS) haya determinado que son inadmisibles en Estados Unidos”, expone.

“El proceso de exención provisional por presencia ilegal permite a las personas elegibles para una visa de inmigrante (los familiares inmediatos, familiares patrocinadas y personas basadas en el empleo, y los seleccionados para el Programa de Visas de Diversidad) que solo necesitan una exención de inadmisibilidad por presencia ilegal, solicitar dicha exención en Estados Unidos, antes de salir a su entrevista de visa de inmigrante”, explica el USCIS en su portal. (Primera de tres partes). Te invitamos a leer la segunda y tercera parte de este artículo.

Si tienes una situación migratoria complicada y quieres resolverla con alguien de confianza, con experiencia y paciencia, no dudes en contactar con el equipo de la abogada Erika Jurado. ¡Nos enfocamos en todo tipo de casos migratorios y tenemos licencia para trabajar en todos los Estados Unidos!

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